Expertos en salud revelan que el estrés desencadena reacciones naturales y beneficiosas en el organismo. Cuando percibimos una amenaza, el cerebro activa la liberación de hormonas del estrés como noradrenalina, adrenalina y cortisol.
Aunque esta respuesta fue crucial para la supervivencia de nuestros antepasados ââante peligros inminentes, hoy en día el estrés crónico, generado por exigencias diarias y presiones constantes, puede afectar negativamente nuestra salud.
El estrés permanente impacta el cuerpo de diversas maneras:
Tracto Gastrointestinal: Puede causar problemas digestivos y contribuir a la acidez estomacal.
Sistema Cardiovascular: Aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial, favoreciendo enfermedades como la hipertensión.
Músculos: Provoca tensiones y dolores, afectando la postura y aumentando el riesgo de hernias o lumbagos.
Metabolismo: Contribuye al desarrollo de enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2 y niveles altos de colesterol.
Psique: El estrés crónico puede desencadenar enfermedades mentales como la depresión, afectando la concentración y la memoria.
Por estas razones es importante evitar las situaciones que puedan provocarnos el estrés, o realizar prácticas de relajación, ejercicio regular y evitar patrones de pensamientos negativos.