Kevin Cordón ha asegurado su lugar en los Juegos Olímpicos de París 2024, siendo de gran expectativa para el atleta como sus seguidores, luego de su debut en la competencia en Tokio, en la que el guatemalteco obtuvo el cuarto lugar.
Este logro ha sido el fruto de los esfuerzos y sacrificios que Kevin ha enfrentado desde el momento que eligió ser un deportista profesional hace más de 20 años. Uno de ellos fue tomar la decisión de dejar su pueblo y su familia para cumplir con su sueño.
Pekín 2008 fueron los primeros Juegos Olímpicos de Kevin Cordón, un objetivo que es un sueño para cualquier atleta; viajar a otro país, jugar el deporte que le apasiona y representar a Guatemala.
Sin embargo, obtener una participación dentro de los Juegos Olímpicos no es una tarea sencilla. El badmintonista guatemalteco admitió no haber tenido la experiencia requerida para participar en la competencia en Pekín, un hecho que comenzó a evidenciar conforme su carrera avanzaba.
"En 2008 era la ilusión de un joven que soñó con unos Juegos Olímpicos, pero conforme pasaron los años adquirí más experiencia. La mentalidad de tener que jugar cambió a querer jugar", expresó el atleta.
La disciplina es el secreto detrás de la constancia y desempeño del deportista. Su rutina inicia muy temprano, colocándose un pulsometro que monitorea su estado físico. Posteriormente, desayuna e inicia su rutina de ejercicio por la mañana, dividiéndolo en dos tiempos, el primero es físico y el segundo técnico; estos entrenamientos los repite por la tarde.
Cada sesión de práctica es demandante, confesó Cordón, ya que debe tener la intensidad que requiere un juego de campeonato. Es por ello, que la disciplina no se limita en el momento de estar dentro de la cancha; sino que es parte de su vida, luego de su práctica debe descansar, alimentarse bien y dormir lo suficiente para cargar de energía y continuar al siguiente día.
¿Qué es lo peor que pudiera pasarte?, más de alguna vez las personas se hacen esta pregunta, deseando que jamás suceda y no pasa más allá de ser un mal pensamiento, acompañado por escalofríos.
Pero para Kevin Cordón, ese mal pensamiento llegó a ser una realidad en el momento más alto de su carrera. En sus terceros Juegos Olímpicos en 2016, Río de Janeiro, el guatemalteco tuvo que retirarse de la competencia tras sufrir una ruptura de ligamentos en la rodilla izquierda.
"Las lesiones son inevitables para un atleta. A mí me tocó vivir la peor de todas, una lesión que los médicos que me atendieron descartaron la posibilidad que yo pudiera practicar deporte", compartió Kevin.
Gracias al apoyo de su familia, personas que lo seguían, médicos, entrenador, la disciplina que lo mantenía constante y de Herbalife, Kevin regresó a la cancha mejor que nunca.
Tras sufrir esa lesión, el atleta guatemalteco logró clasificar para jugar sus cuartos Juegos Olímpicos en Tokio, llegando a los cuartos de final y convertirse en el cuarto mejor badmintonista del mundo.
Definitivamente, Kevin Cordón es un deportista disciplinado y competitivo, para él estar dentro de la cancha es un gozo, pero no dejará que su oponente, sin importar su nacionalidad, le sea fácil vencerle, "quien me quiera ganar, tendrá que sudar", expresó.